Síndrome del viajero eterno

10 02 2012

Quisiera poder bañarme en el Caribe un martes de enero, tomarme unas “chelas“ con mis amigos en el bar de la esquina cada tarde, visitar a mis abuelos a medio día y por la noche… salir a bailar. Acabaríamos viendo una peli, claro.

 

La jeune fille à la perle





2011

5 01 2012

Un año más. Otro año para echar la vista atrás, hacer resumen y recuento de anécdotas, buenos y peores momentos… Un 2011 que pasará ante mí sin dejar apenas estela. Un año con poco que subrayar, sin gracia, plano a pesar de los imperecederos altibajos. Un par de apuntes sí que haré de mi 2011. Un par de acontecimientos tan, tan buenos que el año se resumirá en eso. Del resto nos podemos olvidar. El 2011 del conejo y saturno, arduo camino de aprendizaje. Estableciendo bases.

Telefonía y rodajes; recorrida toda la península, desde Granada hasta San Sebastián pasando por Barcelona y Almería; París y sus caldos vietnamitas, en invierno y en verano; nuevos viajes a través de las películas, cientos de miles de películas; escribiendo sobre China desde el sol abrasador del verano en La Mancha; Escribiendo, pensando, elaborando, visionando. Mucho dentro. Ya quería que terminara.

Al menos ahora pienso en ti.

Necesito el cambio.

 

 





María

31 12 2010

Fue por mí que te hiciste abuela. Y desde entonces ha sido el nombre que te hemos dado todos. ¡Qué honor tan grande el mío! Siempre con una bondadosa sonrisa en la boca. Y más tarde con esos implorosos ojos que tanto transmitían aunque ya no pudieras pronunciar, tan sólo algunas palabras.  Y si algo me preguntaba  las veces que te visitaba era en qué estarías pensando. ¿Cómo se puede vivir una enfermedad desde la soledad?

Pero esto solo fue una época. Antes, otra, la misma mujer. Guapa, alta, siempre cuidando de los tuyos, de tu familia, lo que más quieres. Y ahora lo que me pregunto es dónde estarás. Porque en el fondo deseo que estés bien, de cualquier forma. No que todo haya terminado porque era en lo que tú creías y por eso sólo ya debería ser así. El mundo a veces se torna muy necio. La injusticia está donde menos lo esperas. Quizá en una vida cercana a ti  pero que desconoces por incomprensión.

Poco más puedo añadir sobre ti si más te conocí a través de las cortas sonrisas y miradas que de por palabras. Pero por muchas cosas creo que te comprendía mejor de lo que tú te piensas. No hacen falta palabras, tan sólo para desechar un poco lo que llevamos dentro. Te echamos de menos. Te queremos y estaremos siempre contigo.

 





Último tango ‘a solas’ en París

18 04 2010

Navegamos por aguas turbulentas a pleno sol helado. No existe un por qué, ni un rumbo fijo al que atarse. Tan solo las olas mecen esta embarcación que tiene pocas palabras que lanzar a la tempestad. A estribor, la ciudad perfecta, encarnada en una isla a la que el tiempo ha transformado. La musa no puede sentarse a la mesa por razones lógicas de este tiempo en el que transcurren los sentimientos a medias y el valor materializado en cada objeto. A babor la incomprensión del tiempo perdido dentro de uno mismo que hacen a las cosas canalizarse por cientos de caminos. Y se pierden… Y acá quedamos viéndolas marcharse, sin saber si echar a correr o quedarse encerrada entre estas cuatro paredes blancas. Mientras la ciudad vibra ante un nuevo día, la madeja se enreda por el gato que la hace correr y una queda al margen viendo a los acontecimientos pasar.

Aturdida ante tanta ola de emociones, y de historias que se podrían haber vivido para después contar. O de la cantidad de tiempo del que disponemos para poder plasmar los momentos. De la poca eficacia y eficiencia del tiempo. Ay, y todos los artistas y sobretodo escritores nos devanamos los sesos y no paramos de hablar del dichoso tiempo siempre. En el continuo devenir de los excesos emocionales me hallo. Mirando a cada lado y ya recordando París…





Croniques d’un hiver

12 03 2010

El proceso de realización de una película es algo que aún ahora mismo me sorprende. Es como coser o hacer un puzzle. Poco a poco. Detalle a detalle. Me entusiasma que el contar una historia sea un trabajo difícil. Pero, a la vez, la idea del cine tan estructurado me causa cierta sensación mezclada entre el respeto y la confusión.

Nunca había pensado que cada plano tiene un significado. Que cada objeto o color significa algo. Que una película en sí, es un mensaje determinado que una sola persona nos quiere contar. He sido hasta ahora, tremendamente inocente, lo reconozco. Quizá poco observadora.

Lo mismo me ha pasado con los guiones. Esa extraña manía por parte de los docentes de todo el mundo de ponerle una estructura a la historia. Un principio, un nudo y un desenlace. Un protagonista con un objetivo y un conflicto que le impida conseguirlo. ¡Y es verdad! Al fin y al cabo todo se reduce a eso.

¿Pero y no hay más? Sigo en mis 13 de que las historias no se pueden estructurar tanto y de esa manera. Y me abruma el comprobar que la gran mayoría han sido creadas así… tan simplemente!

Quizá ahora me doy cuenta de las grandes posibilidades del relato y de las novelas. Total libertad del creador para llegar a donde desee, y llevar al lector por todos aquellos mundos que desee sin necesidad de estar preocupado por el presupuesto, los horarios o si los actores lo hacen bien o mal.

Pero claro, no es lo mismo. No es lo mismo el trabajo de un grupo por un mismo fin. Por amor a lo que se está haciendo -creo que en muy pocos otros trabajos se consigue un trabajo tan comunitario como en el cine, donde todos trabajan por igual ya que cada cosa cuenta como la que más para el resultado final-.

Y tampoco es lo mismo el hecho de ir al cine.  No hay un placer como ese. Ver una película en común junto a desconocidos. Y si es en un festival mejor. En Sitges con la gente joven y el calor de los primeros días de octubre frente al mar. Los aplausos emocionados antes de comenzar y los vítores al final -o en medio sobretodo en la hora golfa-. Las colas en Berlín a las 7:30 de la mañana con la nieve por los tobillos y el vaho entre las rendijas de las bufandas.

Pero nada como el cine en Cuba. A 2 pesos la sesión, la sala repleta de gente sea tarde, noche.. lunes o sábado. Salas gigantes con un público entregado a la película, viviendo lo que le sucede al personaje. Calor  y cercanía en las desvencijadas sillas de los grandes teatros. Una película por sala durante un par de semanas. Aquí -en París- hay tantas a la vez que al final acabas en una sala que es más pequeña que la de tu casa con 2 ó 3 más espectadores con suerte.

Son tantas ya las historias que no sé cómo empezar… Escribir no es fácil.

Ay, y escribir un guión tampoco. Es mucha la responsabilidad. ¿Qué es lo que se quiere transmitir? ¿A quién le puede interesar? ¿Cómo dibujarlo de la mejor manera? ¿De verdad que hay que tener que decir algo, o simplemente contar una historia por contar? Es algo que hay que hacer tan bien que me bloqueo siempre al llegar a este punto.





Son cosas de mujeres…

13 02 2010

“Son cosas de mujeres, se dice también. El racismo y el machismo beben de las mismas fuentes y escupen palabras parecidas. Según Eugenio Raúl Zaffaroni, el texto fundador del derecho penal es el “martillo de las brujas”, un manual de la Inquisición escrito contra la mitad de la humanidad y publicado en 1546. Los inquisidores dedicaron todo el manual, desde la primera hasta la última página a justificar el castigo de la mujer y a demostrar su inferioridad biológica. Ya las mujeres habían sido largamente maltratadas por la Biblia y por la mitología griega, desde los tiempos en que la tonta de Eva hizo que Dios nos echara del Paraíso y la atolondrada de Pandora destapó la caja que llenó al mundo de desgracias. La cabeza de la mujer es el hombre, había explicado san Pablo a los corintios, y diecinueve siglos después Gustave Le Bon, uno de los fundadores de la psicología social, pudo comprobar que una mujer inteligente es tan rara como un gorila de dos cabezas. Charles  Darwin reconocía algunas virtudes femeninas, como la intuición, pero eran virtudes “características de las razas inferiores”.

Ya desde los albores de la conquista de América , los homosexuales  habían sido acusados de traición a la condición masculina. El más imperdonable de los agravios al Señor, quien, como su nombre lo indica, es macho, consistía en el afeminamiento de esos indios “que para ser mujeres sólo les faltan tetas y parir”. En nuestros días, se acusa a las lesbianas de traición a la condición femenina, porque esas degeneradas no reproducen la mano de obra. La mujer, nacida para fabricar hijos, desvestir borrachos o vestir santos, ha sido tradicionalmente acusada, como los indios, como los negros , de estupidez congénita. Y ha sido condenada , como ellos, a los suburbios de la historia. La historia oficial de las américas sólo hace un lugarcito a las fieles sombras de los próceres, a las madres abnegadas y a las viudas sufrientes: la bandera, el bordado y el luto. Rara vez se menciona a las mujeres europeas que protagonizaron la conquista de América o a las mujeres criollas que empuñaron la espada en las guerras de la independencia, aunque los historiadores machistas bien podrían, al menos, aplaudirles las virtudes guerreras. Y mucho menos se habla de las indias y de las negras que encabezaron algunas de las muchas rebeliones de la era colonial. Esas son las invisibles; por milagro aparecen, muy de vez en cuando, escarbando mucho.

No hay tradición cultural que no justifique el monopolio masculino de las armas y de la palabra, ni tradición popular que no perpetúe el desprestigio de la mujer o que no la denuncie como peligro. Enseñan los proverbios, transmitidos por herencia, que la mujer y la mentira nacieron el mismo día y que la palabra de mujer no vale un alfiler, y en la mitología  campesina latinoamericana son casi siempre fantasmas de mujeres, en busca de venganza , las temibles ánimas, las luces malas, que por las noches acechan a los caminantes. En la vigilia y en el sueño, se delata el pánico masculino ante la posible invasión femenina de los vedados territorios del placer y del poder, y así ha sido desde los siglos de los siglos.

Por algo fueron las mujeres las víctimas de las cacerías de brujas , y no sólo en los tiempos de la inquisición. Endemoniadas: espasmos y aullidos, quizás orgasmos, y para colmo de escándalos, orgasmos múltiples. Sólo la posesión de Satán podía explicar tanto fuego prohibido, que por el fuego era castigado. Mandaba dios que fueran quemadas vivas las pecadoras que ardían. La envidia y el pánico ante el placer femenino no tenían nada de nuevo. Y en este mundo de hoy, hay ciento veinte millones de mujeres mutiladas del clítoris.

No hay mujer que no resulte sospechosa de mala conducta. Según los boleros, son todas ingratas. Según los tangos, son todas putas (menos mamá).

Confirmaciones del derecho de propiedad : el macho propietario comprueba a golpes su derecho de propiedad sobre la hembra. (…) Vuela torcida la humanidad, pájaro de un ala sola. ”

Extracto del libro “Patas arribas. La escuela del mundo al revés” de Eduardo Galeano.

Y esto sin traspasar a otros ámbitos del panorama social que atravesamos en este momento. Mujer para ser observada por sí misma, por los demás. Doble trabajo. Doble carga.





Ligeramente desenfocada

11 08 2009

“Todo se va deprisa”, pensé. Algunas cosas desaparecen de repente como si las hubieran cortado. Otras se van difuminando despacio antes de borrarse definitivamente. “Y lo único que queda es el desierto”.

He escuchado muchas teorías acerca del desierto. Desde que sus noches son las más impresionantes del planeta, que la Nada te invade llevándote a la locura, hasta que vivir en ese extremo te hace sentirte más cerca de ti mismo como ser humano. Ya se sabe cómo son los instintos y los valores ante un medio inhóspito.

Finalmente todo desaparece. Todo se vuelve desértico. Tu propio cuerpo, los árboles, los recuerdos… Las personas se van y otras llegan. Y me insisto cada día de que el tiempo no existe. Que somos nosotros los que estamos y que no hay nada más. Es lo único que tenemos. Y nos devanamos los sesos haciendo planes para el mañana, o nos encogemos ante algún recuerdo que fugazmente aparece por nuestra mente mientras caminamos.

Y divagar sobre estos temas también es una manera de contradecirme.

Capa“Le dijo que el amor era un sentimiento cotra natura, que condenaba a dos desconocidos a una dependencia mezquina e insalubre, tanto más efímera cuanto más intensa”.

Del amor y otros demonios (García Márquez).

Unos me dicen que el amor no existe, muchos agachan la cabeza en las mentiras de despacho y otros nos perdemos en esta locura transitoria .

 

Pensamientos inconexos para mis tardes de periódico y tinta en los dedos.