María

31 12 2010

Fue por mí que te hiciste abuela. Y desde entonces ha sido el nombre que te hemos dado todos. ¡Qué honor tan grande el mío! Siempre con una bondadosa sonrisa en la boca. Y más tarde con esos implorosos ojos que tanto transmitían aunque ya no pudieras pronunciar, tan sólo algunas palabras.  Y si algo me preguntaba  las veces que te visitaba era en qué estarías pensando. ¿Cómo se puede vivir una enfermedad desde la soledad?

Pero esto solo fue una época. Antes, otra, la misma mujer. Guapa, alta, siempre cuidando de los tuyos, de tu familia, lo que más quieres. Y ahora lo que me pregunto es dónde estarás. Porque en el fondo deseo que estés bien, de cualquier forma. No que todo haya terminado porque era en lo que tú creías y por eso sólo ya debería ser así. El mundo a veces se torna muy necio. La injusticia está donde menos lo esperas. Quizá en una vida cercana a ti  pero que desconoces por incomprensión.

Poco más puedo añadir sobre ti si más te conocí a través de las cortas sonrisas y miradas que de por palabras. Pero por muchas cosas creo que te comprendía mejor de lo que tú te piensas. No hacen falta palabras, tan sólo para desechar un poco lo que llevamos dentro. Te echamos de menos. Te queremos y estaremos siempre contigo.

 

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: