Hasta que un día…

16 11 2010

El tic-tac del reloj

marca las horas

que mi vida dejó

tras de sus pasos.

Yo sé que no es igual

hoy que mañana

y que en cada minuto te la juegas.

Aprendí a ser feliz

sin darme cuenta

abriendo mi corazón a mil abrazos.

Conocí gente buena,

irrepetible

que a fuerza de querer

cambian la tierra.

Que construyen la paz

y la concordia

sin dar un paso atrás

y sin dar tregua.

No esperes que los otros

nos resuelvan

lo que está en nuestras manos

si se juntan.

El tic-tac del reloj

sigue latiendo

buscando a cada pregunta

su respuesta.

Y el reloj no parará

hasta que un día

todos los niños rían

y ninguno muera de pena.

 

Doroteo López Ordóñez

Palabras sabias envueltas de inocencia en  tan sólo ocho estrofas.

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