Balada de Caín

24 08 2009

Ad Vintage“Abel, el bailarín, figura de Broadway, rey absoluto de los maricones de Nueva York, ha sido asesinado. Señora ama de casa, ¿le gustaría ganar diez mil dólares con sólo abrir un paquete? Compre estas mazorcas de maíz híbrido y el mundo será suyo. En efecto, el cadáver del divo de la danza fue levantado por los guardias cuando palpitaba todavía en el andén de la estación de suburbano. El asesino ha huido en el mismo vagón del que se apeó para ejecutar el crimen en una acción fugaz, luminosa. Se llama Caín. Elegir un buen tabaco es importante para disfrutar. Royal Crown. Bajo en nicotina y alquitrán, con todo el sabor auténticamente inglés. Y ahora escuchen la vieja melodía… “

Manuel Vicent

Publicidad y noticias en los medios de comunicación = Información.

 

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¿Viajar?

17 08 2009

El transporte en el pasado

“Hace pocos años, si se le ocurría a usted hacer un viaje, empresa que se acometía entonces sólo por motivos muy poderosos, era forzoso recorrer todo Madrid, preguntando de posada en posada por medios de transporte. (…).

En los coches viajaban sólo los poderosos; las galeras eran el carruaje de la clase acomodada; viajaban en ellas los empleados que iban a tomar posesión de su destino, los corregidores que mudaban de vara (trasladaban su poder de un sitio a otro); los carromatos y las acémilas (mulos) estaban reservados a las mujeres de los militares, a los estudiantes, a los predicadores, cuyo convento no les proporcionaba mula propia. Las demás gentes no viajaban; y semejantes a los troncos, allí donde nacían, allí morían. Cada cual sabía que había otros pueblos que el suyo en el mundo, a fuerza de fe, pero viajar por instrucción y por curiosodad, ir a París sobretodo, eso ya suponía un hombre superior, extraordinario, osado, capaz de todo;

La marcha era una hazaña, la vuelta una solemnidad (…). A su vuelta, ¡qué de gentes le esperaban, y se apiñaban a su alrededor para cerciorarse de su había efectivamente París, de si se iba y se venía, de si era, en fin, aquel mismo el que había ido, y no su ánima la que volvía sola!

Mariano José de Larra

París Qué diferentes se han vuelto los caminos del viajar. En Europa, claro, porque bien sabemos que el ser humano no fue sedentario hasta que alguien inventó la idea del orden y las raíces; la propiedad privada y los terrenos propios. Mío, mío y mío.

En agosto están todos los turistas desperdigados por el mundo. Cuanto más lejos mejor, así podemos luego fardar más a la vuelta, sobretodo en el trabajo. Si pudiéramos ver en un mapa la situación real en estos momentos de los viajeros, seguramente nos saldrían manchas enormes en unos puntos concretos. Las zonas más concurridas, donde hay algo histórico e importante que ver, pues allí vamos todos en busca del instante glorioso del verano: la foto que defina mis vacaciones. Y después corriendo a buscar una botella de agua o una cervecilla.

En este mapa quizá también aparecerían manchas en otros lugares más escondidos. Aquellos con la suerte de disponer de más tiempo y lucen una bonita guía Lonely Planet pueden adentrarse más allá  y ver lugares que sus ojos jamás imaginarían. Nos creemos exploradores de lo desconocido, porque soy yo el que está ahí y todo lo que me rodea es lo diferente.

Una de mis mayores pasiones siempre ha sido este verbo del viajar, pero también uno de mis grandes odios. El turista ataviado de sus mejores galas uniformadas (deportivas, pantalones de bolsillos y camisetas de algohodón de colores, gafas de sol y palidez en el rostro) invaden las calles y los monumentos a plena luz del día. Y todos hacen exactamente lo mismo, como si fuera un ritual. Hacer lo que la guía diga. (¿Por qué nos encanta seguir a rajatabla las indicaciones u ordenanzas de un libro?). ¿Dónde está la ilusión por el libre albedrío y el no pensar en nada? ¡Estamos de vacaciones!

Todo lo que tocamos se transforma. Nuestra presencia es motivo de cambio. En las grandes ciudades no, porque gente es igual a gente. Pero hay lugares donde hace muy poco tiempo que no tenían invasores que les robaran momentos e imagenes. Lo hacen sin compasión y egoistamente. Sin preguntar si pueden tomar esa foto. Imaginad que gente más poderosa que tú va hasta tu casa para robarte la intimidad y no puedes hacer nada. Que todas las marcas y productos que llevan encima van haciéndote tener un poquito más de inseguridad y tener más necesidades. Y no quieren ir allí para hablar contigo y compartir, no, si acaso te cuentan lo bien que se está en casa con todo limpio y colocado y todos los lujos que nos podemos dar. Nos tomamos un trago y vuelta al hotel a espanzurrarnos.

Con esto no quiero decir que el turismo sea algo negativo. Todos deberíamos viajar a donde deseemos; porque todo es positivo: cambio de aires, lugares fantásticos que ni imaginábamos, compartir con otras culturas, aprender y salir de nuestra rutina. Viajar es el mayor placer. Pero odio que esto sea uno de los mayores mercados que existen. Que existan tantas desigualdades al viajar. Que unos puedan bañarse en playas que los locales no puedan ni mirar. Que vayamos en manada. Que los poderosos enseñen con saña sus pertenencias y miren al otro con desprecio. Que vayan prodigando el inglés aunque mal hablado y no se esfuercen por mezclarse en la tierra a la que van. Por comprender o empatizar. Que haya gente que genere molestia más que lazos.

¡Que el turismo deje de ser la bandera del capitalismo!





Ligeramente desenfocada

11 08 2009

“Todo se va deprisa”, pensé. Algunas cosas desaparecen de repente como si las hubieran cortado. Otras se van difuminando despacio antes de borrarse definitivamente. “Y lo único que queda es el desierto”.

He escuchado muchas teorías acerca del desierto. Desde que sus noches son las más impresionantes del planeta, que la Nada te invade llevándote a la locura, hasta que vivir en ese extremo te hace sentirte más cerca de ti mismo como ser humano. Ya se sabe cómo son los instintos y los valores ante un medio inhóspito.

Finalmente todo desaparece. Todo se vuelve desértico. Tu propio cuerpo, los árboles, los recuerdos… Las personas se van y otras llegan. Y me insisto cada día de que el tiempo no existe. Que somos nosotros los que estamos y que no hay nada más. Es lo único que tenemos. Y nos devanamos los sesos haciendo planes para el mañana, o nos encogemos ante algún recuerdo que fugazmente aparece por nuestra mente mientras caminamos.

Y divagar sobre estos temas también es una manera de contradecirme.

Capa“Le dijo que el amor era un sentimiento cotra natura, que condenaba a dos desconocidos a una dependencia mezquina e insalubre, tanto más efímera cuanto más intensa”.

Del amor y otros demonios (García Márquez).

Unos me dicen que el amor no existe, muchos agachan la cabeza en las mentiras de despacho y otros nos perdemos en esta locura transitoria .

 

Pensamientos inconexos para mis tardes de periódico y tinta en los dedos.