Y de las heroínas… ¿qué?

27 09 2008

El mundo antes era gobernado por los dioses, en aquellas civilizaciones antiguas politeístas como las antiguas griega o egipcia, como ejemplo más cercano. Tal era su poder que el hombre los creó a su imagen y semejanza, pero también inalcanzables, sublimes y todopoderosos. Eran la respuesta a sus miedos, inquietudes y preguntas que a veces quitan el sueño.

La ambición alcanzó sus más altos límites y aparecieron los héroes: seres humanos con rasgos y características ideales, dignas de ser alabadas y celebradas por el resto de mortales cuyo destino no estaba más allá del trabajo diario por la comunidad. Desde entonces tenemos el caso de numerosos héroes que serán recordados por siempre jamás a lo largo de toda nuestra historia, por cualquier motivo. Hazaña heroica, recuperar territorios, conquistar otros, crear teorías que ayuden al desarrollo de la humanidad… sobresalir del resto, en definitiva.

Hércules

Hércules

En el siglo XX, el siglo de las guerras pero también del mayor desarrollo tecnológico que ha sufrido la Tierra, encontramos un gran ramo de héroes y heroinas diferentes. Los medios de comunicación de masas han contribuido en cierta medida a esto, ya que a tiempo real podíamos ver cómo se sucedían los acontecimientos; mayor difusión para el arte y las ideas; imágenes y símbolos quedaban plasmados para todo el planeta a la vez. Algunos ejemplos… John Lenon, Muhammad Ali, Che Guevara, Marilyn Monroe, Elvis Presley, actores, dirigentes políticos, pensadores, escritores, poetas, cantantes, héroes de guerra… El culto al hombre, todos con características semejantes. En especial, que son del género masculino. La virilidad ha sido un factor de prioridad para que el asiento en el estrellato esté asegurado.

Las heroínas en cambio han quedado relegadas, y su labor para alcanzar las alturas de la memoria es aún más ardua si cabe. Además, ¿qué sería de esos héroes sin el apoyo incondicional de la mujer, oprimida durante siglos, siempre detrás? Algunas mujeres que han destacado como heroínas o se las ha acallado y no reciben el homenaje constante como otros héroes, e incluso en algunos casos se ha cambiado la versión de los hechos.

¿Qué características hay que tener para llegar a ser una heroína? ¿De qué manera hay que actuar para que las acciones de la mujer sean lo suficientemente representadas y reconocidas en la sociedad en la que nos toca vivir? Hemos avanzado mucho como sociedad en la igualdad de género, pero aún quedan concepciones preconcebidas, prejuicios y nociones que dejan a la mujer en un plano inferior al hombre.

¡¡Por las heroínas que todas llevamos dentro!!

 

Mariana Pineda
Mariana Pineda




“Hizo lo que dijo, y dijo lo que pensó…”

13 09 2008
Che de Sta Clara

Che de Sta Clara

“Creemos, y después de este viaje más firmemente que antes, que la división de América en nacionalidades inciertas e ilusorias es completamente ficticia. Constituimos una sola raza mestiza, que desde México hasta el estrecho de Magallanes presenta notables similitudes etnográficas. Por eso, tratando de quitarme toda carga de provincialismo exiguo, brindo por Perú y por América Unida”.

Con estas palabras, Ernesto Guevara se definía a sí mismo como uno de los primeros ciudadanos Americanos. En el verdadero sentido de la palabra, no el ambiguo al que acostumbramos utilizar. Americano, por el pueblo de América… Oprimido desde que los españoles y portugueses, y poco después ingleses, llegaran y lo transformaran en su imperio. Ríos de sangre y epidemias empañan nuestra historia como colonizadores de este continente. Y no sólo en el pasado, sino ahora también. Un baile de marionetas entre democracias y dictaduras, fusiles y corrupción subversiva de la CIA para manejar a su antojo a toda la población en desigualdad de condiciones y las grandes materias primas que aún existen en América Latina.

El Che Guevara conoció todo esto de primera mano. Ernesto es el símbolo de que por la justicia hay que combatir, tal y como los injustos se apoderaron del poder y la hicieron desaparecer a su propio interés. Es el símbolo de dar todo… la vida en cuerpo y alma por un ideal. Y no un ideal cualquiera, sino el que le corría por las venas, el que la experiencia le había brindado la oportunidad de conocer y descubrir, a su vez, que esa es una de las principales verdades, lo que más afecte a la gente es lo más importante. Por tanto, después de viajarse América, decidió que daría su vida por dejar las cosas un poco claras en el panorama internacional.

Algo que realmente se ha desarrollado en mí es la sensación de lo masivo en contraposición con lo personal; soy el mismo solitario que era, buscando mi camino sin ayuda personal, pero ahora poseo el sentido de mi deber histórico. No tengo hogar ni mujer ni hijos ni padres ni hermanos ni hermanas, mis amigos son mis amigos en tanto piensen políticamente como yo y sin embargo estoy contento, siento algo en la vida, no solo una poderosa fuerza interior, que siempre sentí, sino también el poder de inyectarla a los demás y el sentido absolutamente fatalista de mi misión que me despoja del miedo.

Famosa foto de Korda.

Famosa foto de Korda.

 

Y lo hizo, fue fiel a sí mismo. En una férrea puntualidad de principios. Como médico, siempre los enfermos fueron los primeros, aunque fueran del bando enemigo. Contra los imperialistas que tanto daño causaban y que representan el egoísmo más superlativo, mano dura. Violencia, revolución y guerrilla para obtener la justidia, pues esa es la conclusión a la que llegó él pero siempre hay que tener en cuenta su manera de pensar e inteligencia, sus principios básicos, su sensibilidad y su idealismo. Su forma de transmitir. Su valor… porque no hay persona más entera, desde mi punto de vista, que la que recoja estas cualidades.

 

Eduardo Galeano: “En el fondo, el Che cometió un pecado imperdonable. Un pecado que no se perdona. Hizo lo que dijo, y dijo lo que pensó. Imperdonable. En América Latina, no sé cómo será en otros países del mundo, pero en América Latina la palabra y el acto no se encuentran nunca. A veces se cruzan, de casualidad, y no se saludan porque no se reconocen”.

 





Su nombre y apellido son…

7 09 2008

 

Carta de despedida del Che. Sta Clara.
Carta de despedida del Che. Sta Clara.

Fidel:
Me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la tensión de los preparativos.
Un día pasaron preguntando a quién se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere (si es verdadera). Muchos compañeros quedaron a lo largo del camino hacia la victoria.
Hoy todo tiene un tono menos dramático porque somos más maduros, pero el hecho se repite. Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la Revolución cubana en su territorio y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo que ya es mío.
Hago formal renuncia de mis cargos en la Dirección del Partido, de mi puesto de Ministro, de mi grado de Comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos.
Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber trabajado con suficiente honradez y dedicación para consolidar el triunfo revolucionario.
Mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente celeridad tus cualidades de conductor y de revolucionario.
He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la Crisis del Caribe.
Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios.
Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos.
Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor, aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos… y dejo un pueblo que me admitió como un hijo; eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes; luchar contra el imperialismo donde quiera que esté; esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura.


Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo.  Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo al que trataré de ser fiel hasta las últimas consecuencias de mis actos. Que he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra Revolución y lo sigo estando. Que en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad de ser revolucionario cubano, y como tal actuaré. Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena: me alegra que así sea. Que no pido nada para ellos pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse.
Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo, pero siento que son innecesarias, las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la pena emborronar cuartillas. Hasta la victoria siempre, Patria o Muerte
Te abraza con todo fervor revolucionario,

Che.

 

Una mezcla de sentimientos inconexos se apoderaron de mí el día que leí esta carta, allá en el 2004 en la ciudad de Santa Clara. La música de saxofones ensayando en directo envolvía esa atmósfera de preparativos para el discurso del 26 de julio. Los ojos se me inundaron de lágrimas y me quedé sin palabras durante un tiempo.

Así dejo esto aquí por ahora… Hasta siempre, Comandante.





La Vieja Sirena

2 09 2008

 Jose Luís Sampedro genera palabras que corren, saltan y bailan sobre las páginas de sus libros. Sobretodo vuelan, te llevan, se desvelan misteriosas, y te  permiten sentir profundamente lo que están expresando. Pura belleza poética en prosa, en la obsesión por el tiempo, la vida y las relaciones humanas.

Una sóla historia, -aunque La Vieja Sirena pertenece a la trilogía de “Los círculos del Tiempo”, cuyas obras no tienen nada en común-, resume y resuelve los sentimientos más profundos del ser humano. Se desarrolla en una época de movimiento en la historia, el siglo III, próximo al desmembramiento del Imperio Romano, pero en el antiguo Egipto. Una Alejandría próspera, pero olvidada tras las grandezas del pasado. Como tal, descripciones de la forma de vida del momento, completamente diferente al actual, tanto en política, como en sexualidad, trabajo y libertades; pero donde comprobamos que lo que nos une como género son exactamente los mismos sentimientos y preocupaciones: el poder, el amor, el miedo a la muerte y al paso del tiempo. Todo esto encarnado en los tres personajes principales: Glauka, Ahram y Krito.

“No, no he soñado aunque actuara como en un sueño, sin ser dueña de mí y sin embargo tan lúcida, tan consciente, sólo proyectaba cantar, le era debido tras mi revelación, pero la diosa sonreía cuando llegué aquí, bendiciendo también este amor, todos los amores, de sirena y de hembra, solar y nocturno, todo es uno en dos, como yo misma, Ahram amor y poder, Krito amor y palabra, yo amor y vida, somos el futuro, pero Ahram obsesionado con su juguete, el poder, como un niño, Krito haciéndose hombre en el tiempo del lagarto, con sus ardores que el violento ignora, su osadía iimpensable para el fuerte, sus miedos ocultando las pasiones, sus triunfos al débil reservados, hombre aunque él lo dude, ahí tendido a mi lado, qué pensará, seguro consternado por derramarse fuera, ¡qué me importa!, ignora que dentro sólo a veces lo notamos, nos gustan más las caricias externas, pero él como todos, los hombres esclavos de su cetro (…)”

Serpientes de agua de Klimt

Serpientes de agua de Klimt

Vivir merece la pena dejar de existir. Sentir el deslizamiento de la sangre por las venas es el placer más sublime. Existiendo como las rocas, como el agua, como la tierra… inmortales pero deseosas de sentir el amor, el goce y el dolor. Una caricia, un beso, un atardecer, un abrazo para sentirse vivo. El banco de los delfines, el mar desde la cueva y el faro… Estremecerse de momentos inolvidables.

El amor. El entregarse a las personas y disfrutar de ellas. Aprender de lo que nos aporta cada una. El placer del amor entre hombres, entre mujeres, entre hombre y mujer. De amar no sólo a una persona, y completarse uno mismo queriendo a personas diferentes. E incluso, por ello, poder amarlas más aún. -¿El egoísmo es innato entre los humanos? No lo sé, pero sí innecesario. Como el deseo de poder sobre los demás.

La palabra, la memoria, el amor incondicional y de sobrevivir al tiempo saboreando cada instante. De esto trata esta delicia de libro que hace un tiempo decidió escribir Sampedro. Convirtiéndose en sirena, en mujer, en hombre, amante lesbiano, en Egipto, en la mar y en el volcán. No hay más sensibilidad que la que pudo derrochar este escritor en estas hojas en blanco. En primera, segunda y tercera persona.