Hay películas que realmente enganchan por tan sólo una escena, una frase o una canción… Y aunque este momento de la argentino-canadiense ”El lado oscuro del corazón” pueda hacer idealizar el resto de los 120 minutos restantes, la realidad es que hace desear incluso al que menos gusto sienta por la poesía que vuelvan más escenas donde se reciten los versos de Benedetti u otros poetas de Argentina o Uruguay, donde tan sólo se vea el mar o las personas habituales de la calle. Quizá sea la estética ochentera, o la pésima banda sonora o a lo mejor el final tan fácil que le buscan a los problemas de Oliverio… Pero se podía haber sacado mucho más de esta profundidad de hacer el cine poesía. ¿O el quizá es que son amantes adversos?
El amor es más fácil, no es un juego de egoístas y los que vuelan al fin y al cabo ya están volando en esa condición.
O, quién sabe, a lo mejor esta es la impresión que nos hemos llevado mi querido compañero de ciclo de cine en Ciudad Real Gordo y yo después de las tan grandes “Devil”, “Martín Hache” y “Nothing”… Ambos extremos, también se disfruta de las “películas malas”.