Balada de Caín

24 08 2009

Ad Vintage“Abel, el bailarín, figura de Broadway, rey absoluto de los maricones de Nueva York, ha sido asesinado. Señora ama de casa, ¿le gustaría ganar diez mil dólares con sólo abrir un paquete? Compre estas mazorcas de maíz híbrido y el mundo será suyo. En efecto, el cadáver del divo de la danza fue levantado por los guardias cuando palpitaba todavía en el andén de la estación de suburbano. El asesino ha huido en el mismo vagón del que se apeó para ejecutar el crimen en una acción fugaz, luminosa. Se llama Caín. Elegir un buen tabaco es importante para disfrutar. Royal Crown. Bajo en nicotina y alquitrán, con todo el sabor auténticamente inglés. Y ahora escuchen la vieja melodía… “

Manuel Vicent

Publicidad y noticias en los medios de comunicación = Información.

 





Al sur de la frontera…

5 07 2009

He vuelto.

He vuelto para seguir escribiendo.

Aún no hablaré de mi sueño.

Hace una semana terminé de leer “Soldados de Salamina”

y quería compartir estas reflexiones acerca de la figura del “héroe”.

-¿Qué es un héroe?

- Alguien que se cree un héroe y acierta. O alguien que tiene el coraje y el instinto de la virtud, y por eso no se equivoca nunca, o por lo menos no se equivoca en el único momento en que importa no equivocarse, y por lo tanto no puede no ser un héroe. O quien entiende, como Allende, que el héroe no es el que mata, sino el que no mata o se deja matar.

- Dice John Le Carré que hay que tener temple de héroe para ser una persona decente.

- Sí, pero una persona decente no es lo mismo que un héroe. Personas decentes hay muchas: son las que saben decir que no a tiempo; héroes, en cambio, hay muy pocos.

En realidad, yo creo que en el comportamiento de un héroe hay casi siempre algo ciego, irracional, instintivo, algo que está en su naturaleza ya lo que no puede escapar. Además, se puede ser una persona decente durante toda una vida, pero no se puede ser sublime sin interrupción, y por eso el héroe sólo lo es expcepccionalmente, en un momento, o, a lo sumo, en una temporada de locura o inspiración. Ahí está Allende, hablando por Radio Magallanes, tumbado en el suelo en un rincón de la Moneda, con una metralleta en una mano y el micrófono en la otra, hablando como si estuviera borracho o como si ya estuviera muerto, sin saber muy bien lo que dice y diciendo las palabras más limpias y más nobles que he escuchado nunca”.

Héroes lo podemos ser todos. Hay que tener esa energía acumulada después de las distintas experiencias que te lleven a ese punto

A nuestro alrededor tenemos a más héroes y caballeros andantes de los que pensamos. Sólo hay que abrir un poco el corazón y escuchar.





La Vieja Sirena

2 09 2008

 Jose Luís Sampedro genera palabras que corren, saltan y bailan sobre las páginas de sus libros. Sobretodo vuelan, te llevan, se desvelan misteriosas, y te  permiten sentir profundamente lo que están expresando. Pura belleza poética en prosa, en la obsesión por el tiempo, la vida y las relaciones humanas.

Una sóla historia, -aunque La Vieja Sirena pertenece a la trilogía de “Los círculos del Tiempo”, cuyas obras no tienen nada en común-, resume y resuelve los sentimientos más profundos del ser humano. Se desarrolla en una época de movimiento en la historia, el siglo III, próximo al desmembramiento del Imperio Romano, pero en el antiguo Egipto. Una Alejandría próspera, pero olvidada tras las grandezas del pasado. Como tal, descripciones de la forma de vida del momento, completamente diferente al actual, tanto en política, como en sexualidad, trabajo y libertades; pero donde comprobamos que lo que nos une como género son exactamente los mismos sentimientos y preocupaciones: el poder, el amor, el miedo a la muerte y al paso del tiempo. Todo esto encarnado en los tres personajes principales: Glauka, Ahram y Krito.

“No, no he soñado aunque actuara como en un sueño, sin ser dueña de mí y sin embargo tan lúcida, tan consciente, sólo proyectaba cantar, le era debido tras mi revelación, pero la diosa sonreía cuando llegué aquí, bendiciendo también este amor, todos los amores, de sirena y de hembra, solar y nocturno, todo es uno en dos, como yo misma, Ahram amor y poder, Krito amor y palabra, yo amor y vida, somos el futuro, pero Ahram obsesionado con su juguete, el poder, como un niño, Krito haciéndose hombre en el tiempo del lagarto, con sus ardores que el violento ignora, su osadía iimpensable para el fuerte, sus miedos ocultando las pasiones, sus triunfos al débil reservados, hombre aunque él lo dude, ahí tendido a mi lado, qué pensará, seguro consternado por derramarse fuera, ¡qué me importa!, ignora que dentro sólo a veces lo notamos, nos gustan más las caricias externas, pero él como todos, los hombres esclavos de su cetro (…)”

Serpientes de agua de Klimt

Serpientes de agua de Klimt

Vivir merece la pena dejar de existir. Sentir el deslizamiento de la sangre por las venas es el placer más sublime. Existiendo como las rocas, como el agua, como la tierra… inmortales pero deseosas de sentir el amor, el goce y el dolor. Una caricia, un beso, un atardecer, un abrazo para sentirse vivo. El banco de los delfines, el mar desde la cueva y el faro… Estremecerse de momentos inolvidables.

El amor. El entregarse a las personas y disfrutar de ellas. Aprender de lo que nos aporta cada una. El placer del amor entre hombres, entre mujeres, entre hombre y mujer. De amar no sólo a una persona, y completarse uno mismo queriendo a personas diferentes. E incluso, por ello, poder amarlas más aún. -¿El egoísmo es innato entre los humanos? No lo sé, pero sí innecesario. Como el deseo de poder sobre los demás.

La palabra, la memoria, el amor incondicional y de sobrevivir al tiempo saboreando cada instante. De esto trata esta delicia de libro que hace un tiempo decidió escribir Sampedro. Convirtiéndose en sirena, en mujer, en hombre, amante lesbiano, en Egipto, en la mar y en el volcán. No hay más sensibilidad que la que pudo derrochar este escritor en estas hojas en blanco. En primera, segunda y tercera persona.





Rayando los límites de la realidad…

7 07 2008

Rayuela

Rayuela es una historia que transcurre en París, pero también en Buenos Aires. Del París vivido y sentido por un grupo de argentinos bohemios y de su protagonista, el intelectual Horacio Oliveira. Todos estos forman el Club de la Serpiente, para tratar los asuntos más profundos del género humano, la libertad de las palabras,  de la muerte, la esperanza, el amor, la literatura, de la obra de Morelli…

La Maga, novia de Oliveira, también asiste junto a estos a las sesiones del Club, aunque para ella los temas sean demasiado controvertidos y nunca pueda llegar al nivel de erudición de los demás. Pero vive la vida callejera de París y de sus encuentros casuales con Horacio recorriendo la ciudad. Al final, la persona que verdaderamente comprende la vida y sabe vivirla. 

 

            Esta no es una obra común, Julio Cortázar quiso desestructurar todas las disposiciones de la literatura, también del lenguaje, y lo consiguió. Revolucionó la manera de “contar” ya que esta no es una novela lineal, con un principio y un fin. El autor ofrece varias maneras de viajar en la obra, desde la primera página hasta la última, o bien siguiendo otro esquema, saltando de capítulos en pasajes, artículos y poemas tal y como ofrece al principio en la introducción. Pero también se puede abarcar esta obra de un modo libre ya que las historias que se cuentan pueden no tener similitud con la anterior, puede tratarse de diálogos triviales como eruditos, propuestas para cambiar el mundo y los esquemas, filosofías de la vida, citas poéticas, literarias y también discográficas. Pues hay mucho jazz y blues en el París de Rayuela. Los sueños, la vida, el amor, los celos los analiza y les saca jugo como al propio lenguaje con el que escribe la obra cambiándolo y utilizándolo a su gusto, pero siempre para compartir con el lector.

 

            Tanto ahora como en 1963 cuando se publicó el libro, significa las mismas cosas: revolución, tras la destrucción de la novela convencional, libertad para escribir, pensar, analizar, para todas aquellas cosas que un libro limitado no puede dar. Y también para disfrutar, por supuesto. (Rayuela, Julio Cortázar).

 

Itinerario de dos amantes en París

Los dos amantes se habían citado a orillas del Sena, frente al Hôtel de la Monnaie, de donde algunas mañanas salía Condorcet, el filósofo matemático de la Revolución, para ir al Louvre a visitar a su ya viejo amigo d’Alembert. En el Pont-Neuf intercambiaron un torrente de besos como Denis Lavant y Juliette Binoche en la película de Léos Carax. (…)

 

En la rue de Lappe pasaron bajo el neón apagado del Balajo para detenerse frente a la fachada roja del Bar sin nombre. Allí se dijeron sus nombres: él, Julien; ella, Heloïse. “¿Escribirás una novela sobre mí? No digas que no. Todo se debilita, todo desaparece. Algo tendrá que quedar de nosotros”, hubiera podido decir en ese instante Héloïse dirigiéndose a Julien, pero sería Nadja quien en realidad hiciera esta pregunta a André Breton tras encontrarse ambos en el 120 de la rue Lafayette. Como todos los amantes de París, Nadja y Breton grabaron en sus corazones las idas y venidas de la ciudad, los lugares de sus besos, sus citas y sus noches, como en el hotel Henri IV de la plade Dauphine. Ella tuvo que conformarse con el cuaderno de viaje.

 

Extracto del Cuaderno de viaje de París de acuarelas de Fabrice Mureau.